TITULO DE LA REVISTA:
Bullying en los países pobres:
prevalencia y coexistencia con otras formas de violencia
International Journal of Psychology and Psychological Therapy.
CITA APA:
Del Rey, R., & Ortega, R. (2008).
Bullying en los países pobres: prevalencia y
coexistencia con otras formas de
violencia. International Journal of Psychology and
psychological therapy, 8(1), 39-50.
JUSTIFICACIÓN:
Creo que es importante elegir este
artículo porque normalmente nos centramos
en el bullying en los países
desarrollados, pero también es un gran problema en países más
pobres en los que tienen menos medios
para combatirlo, por lo que deberíamos de informarnos
para saber como ayudar ante esta
situación.
RESUMEN:
La prevalencia del bullying ha sido estudiada
en muchos países y lugares del mundo,
pero principalmente del mundo
desarrollado, siendo escasas las investigaciones que exploran
poblaciones de los países pobres o en
vías de desarrollo, lugares en los que los problemas de
violencia están incluso más acentuados.
Es por ello que consideramos de especial relevancia
estudiar el bullying en un país pobre
como es Nicaragua. En este artículo se presentan los
resultados de un estudio realizado con
una muestra representativa de estudiantes de
Educación Secundaria de Managua y área
metropolitana, mostrando la prevalencia del
bullying, la coexistencia con otras
formas de violencia y la relación con la edad y el sexo de los
estudiantes.
CONCLUSIÓN:
La prevalencia del bullying resulta del
50% (6% agresores, 25,3% víctimas y 18,7%
agresores victimizados). Respecto a las
formas de victimización de iguales, el 21,8% de la muestra señala haber sido
víctima persistente (muchas veces) y el 23,5% esporádica (pocas veces) de
agresión verbal. Cifras discretamente inferiores resultan de la victimización
física (20,2% persistente y 17,3% esporádica) y de la exclusión social (16,8%
persistente y 20,3% esporádica), siendo menor la experiencia en
victimización psicológica (12,2%
persistente y 13,3% esporádica). En cuanto a la agresión a iguales, la
violencia verbal es señalada por el 51,7% (10,7% persistente y 41% esporádica),
L la violencia física por el 31,2% (11,9% persistente y 19,3% esporádica) y la
exclusión social por el 22,1% (7,2% persistente y 14,9% esporádica).
En cuanto a las diferencias entre chicos
y chicas, ellos están más implicados que ellas en los
roles de agresor y de agresor
victimizado, siendo en este último caso las diferencias
estadísticamente significativas, χ2 (2,
2440)= 39393; p= ,000. Sin embargo, no existen
diferencias con respecto a ser víctima.
En relación a la participación en las distintas formas de
violencia entre iguales se aprecia que
ellos se perciben significativamente más implicados en
todas las formas de agresión y
victimización que ellas, a excepción de ser excluido socialmente,
donde no se han encontrado diferencias
estadísticamente signifi cativas (tabla 1). Para analizar
las posibles relaciones existentes entre
las diferentes formas de manifestación del bullying,
agresión verbal (AV), física (AF) o
social (AF), victimización verbal (VV), física (VF), social (VS) o
psicológica (VP), se calculan los
coeficientes de correlación de Rho de Spearman, cuyos
resultados se presentan en la tabla 2.
Los coeficientes evidencian correlaciones significativas positivas entre todas
las variables que implican violencia entre compañeros. Las formas físicas y
verbales son las que correlacionan con mayor fuerza, ya sea como agresión o
como victimización, mientras que la victimización por exclusión social
correlaciona con mayor magnitud con el comportamiento agresivo del mismo tipo.
Con la finalidad de identificar el peso de las distintas formas de ejercer el
dominio-sumisión: física, verbal, psicológica y social, con el que básicamente
definimos el constructo bullying y de observar las posibles diferencias en
función del género, se realizan tres análisis factoriales de componentes
principales (Fabrigar, Wegener, MacCallum y Strahan, 1999).
En el análisis factorial inicial, la
medida de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) muestra un valor de
0,79 y el test de Barlett resulta estadísticamente significativo (p= ,000), lo
que permite asumir la pertinencia del análisis factorial. Se extraen dos
factores con auto valores mayores que 1 que explican el 52,36% de la varianza
total (tabla 3). El primer factor, denominado bullying directo, está
conformado por las variables de agresión
y victimización de: insultos, golpes y amenazas; y el segundo factor,
denominado bullying relacional, está asociado con la exclusión social recibida
y ejercida.
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